
Vejete no es igual que jefazo. No señor. Vejete es un gentleman, un hombre cálido, amable, sereno. Viejo, por cierto, pero con la atracción de la experiencia. Vejete habla todo el tiempo de sus andanzas de editor en otros diarios y agencias, de cómo era la radio (sí, esa cajita cuadrada como la de las películas!) de lo complicada que era la comunicación con mensajeros humanos. Mira a los ojos y dice "desde ahora si tienen un problema lo tratan conmigo, no con el director; lo vamos a dejar un poco de lado" y yo vuelvo a creer que tal vez no sea tan mala idea esto del trabajo. Pero no le da bola a mi idea de cubrir la huelga en Pizarreño. El tipo cara de rinoceronte es hostil, aunque me facilita uno de sus reportajes que me podría servir de guía. La chica nueva también es algo extraña, pero nunca me fijo en esas cosas. Vuelvo a la mesa y a la cara de vejete. Al fin entiendo. Ahora será mucho mas difícil, mucho más. ME IRRITA MI INOCENCIA, ME SIENTO ESTÚPIDA OTRA VEZ. El no será más flexible, el no desmontará la comedia tonta de montar sobre avisos un par de palabras, esto seguirá siendo lo que es: las páginas amarillas. Y ahí voy de nuevo, caminando por las mismas calles como si fuera una foto restaurada del día anterior; una foto, al fin y al cabo, que al final del día se destiñe y resquebraja. Parece que este dejavú no quiere abandonarme. Es increíble que una palabra amable sea más violenta que una frase ruda. Creo que detestaré a VEjete.
1 comment:
Y el trabajo?
bien?
mal?
aprendiendo de los vejetes?
ufff ...
esa etapa es la peor ....
pero ya te van a salir alitas y vas a volar por tu cuenta!
te cuidas!
nos vemos pronto ya te extraño mucho!
me lees eh!
visita mi pagina!!!
un beso nena
chaux
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